Dios nunca llega tarde

Hay momentos en los que sentimos que Dios guarda silencio.

Oramos una y otra vez.

Esperamos una respuesta.

Miramos a nuestro alrededor y parece que nada cambia.

Entonces comenzamos a preguntarnos si Dios nos escuchó.

La respuesta es sí.

Dios siempre escucha.

Pero Él también conoce el momento perfecto para actuar.

Lo que para nosotros es una demora, para Dios puede ser un tiempo de preparación.

Mientras esperás, Él fortalece tu fe.

Mientras confiás, Él acomoda cada detalle.

Mientras pensás que nada sucede, Dios ya está obrando donde tus ojos todavía no pueden ver.

No te desesperes por el tiempo.

No compares tu camino con el de los demás.

Cada vida tiene un propósito y cada propósito tiene un proceso.

Dios nunca improvisa.

Todo lo que hace tiene un significado.

Quizás hoy no entiendas por qué algunas puertas permanecen cerradas.

Pero un día descubrirás que Dios estaba protegiéndote o preparándote para algo mucho mejor.

No pierdas la esperanza.

Sigue orando.

Sigue confiando.

Sigue caminando con fe.

Porque cuando llegue el momento indicado, comprenderás que Dios no llegó tarde.

Llegó exactamente cuando debía hacerlo.

Y descubrirás que Su plan siempre fue más grande de lo que imaginabas.

«Todo lo hizo hermoso en su tiempo.»Eclesiastés 3:11

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